Vía The Inquirer nos llega un negocio de categoría [in] de in-dignante por el grado de mezquindad e ingratitud que impica. Se trata del caso de Kane Kramer, a quien Apple acaba de reconocerle públicamente ser el “padre del iPod” pero a quien no quiere recompesar económica de ninguna manera por ello.
La historia se inicia en 1979 cuando Kramer ideó y patentó un reproductor de música (el que se ve en el boceto de la derecha), montó una empresa para comercilizarlo, pero al no conseguir llegar al público y no conseguir el dinero necesario (60.000 libras) para renovar las 120 patentes que tenía el invento pasó a ser de propiedad pública en 1998.
A partir de ahí, ya sabéis lo ocurrido con el reproductor: extraordinarias ganancias para Apple que vende la friolera de 100 iPods por minuto. Kramer, que tuvo que malvender su casa el pasado año tras el cierre de su negocio de venta de muebles y vive ahora de alquiler, negocia con Apple una compensación sobre los derechos de autor de la tecnología detrás del iPod e intenta sobrevivir con la invención de otros dispositivos que tiene en proyecto.
Por el momento Apple no parece interesado en repartir sus pingües beneficios con nadie por muy ético que pudiera parece el gesto. Así que Kane Kramer deberá conformarse con el reconocimiento y distinción que le pueda suponer ser el inventor de la tecnología que alimenta el “reproductor multimedia digital más vendido de la historia”… pese a que el invento no le alimente a él.
Escrito por elenaranda 
Escrito por elenaranda